Evangelizar 7

7.- HACIA UNA PARROQUIA CAPAZ DE EVANGELIZAR A LOS POBRES

 

7.1.   Explicación 

Una Iglesia que quiera ser fiel a Jesucristo «enviado a evangelizar a los pobres» (Lc 4, 18) ha de preguntarse si el Evangelio que vive, anuncia y transmite es «Buena Noticia» para los pobres y marginados de la sociedad.

La variedad y complejidad de la pobreza entre nosotros es grande. Cada vez son más los empobrecidos por unas estructuras y mecanismos injustos que necesariamente van generando su marginación. La actual crisis económica está provocando nuevas situaciones de desamparo y necesidad. Pero, en un grado u otro, podemos observar unas constantes: marginación, desvalimiento, condiciones inhumanas de vida, soledad, inseguridad,…

Los rostros concretos de los pobres completan hoy una lista larga y creciente: parados hundidos en la incertidumbre, ancianos desatendidos, zonas rurales deprimidas, inmigrantes pobres y desarraigados, comunidad gitana, minusválidos olvidados, alcohólicos, drogadictos, transeúntes inadaptados, depresivos solitarios, enfermos crónicos mal atendidos, jóvenes y niños sin hogar, personas rotas por la separación matrimonial…

Toda esta realidad no nos hace olvidar que pertenecemos a un área privilegiada y que nuestra acción inspirada en el Evangelio no ha de ignorar a los pueblos más pobres y oprimidos del Tercer Mundo.

Somos conscientes de los condicionamientos históricos y sociológicos que pesan sobre muchas parroquias, impidiéndolas ser de los pobres y para los pobres. Conocemos también la influencia que ejerce en nuestras comunidades parroquiales la presencia de sectores más acomodados, con sus puntos de vista, intereses de clase, prejuicios, recelos y hábitos propios de un mundo que no es el de los pobres.

Pero sabemos que la renovación que necesitan nuestras parroquias para servir a la nueva evangelización exige conversión clara a los pobres y compromiso en la transformación de esas «estructuras de pecado» que generan su pobreza y que ha denunciado recientemente Juan Pablo II (Sollicitudo rei socialis, n. 36-37). Nuestra acción evangelizadora será muy deficiente si lo que promovemos y vivimos en las parroquias no puede ser percibido como Buena Noticia por esto pobres concretos que viven entre nosotros.

¿Cómo puede ser creíble nuestro mensaje de fraternidad si no se nos ve compartir los problemas y angustias de estos hombres y mujeres, defender sus derechos, comprometernos en su liberación y promoción humana? ¿Qué Evangelio se escucha y se vive en las parroquias si los primeros beneficiarios no son los más pobres y olvidados en esta sociedad?

7.2.   Líneas de acción 

  • Educar en la fraternidad y solidaridad
  1. Creemos que las parroquias han de plantearse como tarea fundamental y permanente la conversión del «hombre individualista» que produce nuestra sociedad. Las parroquias han de ser hoy un lugar de sensibilización y educación en la fraternidad y la solidaridad.
  2. Para ello es preciso que entre los colaboradores de la pastoral parroquial se tome en conciencia más lúcida de la estructura clasista de nuestra sociedad tras la cual se esconde un pecado de injusticia y de división permanente, opuesto al Reinado de
  3. Hemos de revisar cuál es la actitud general que nuestras parroquias promueven de cara a los Aún valorando de manera extraordinaria los donativos, colectas y ayuda asistencial que se lleven a cabo en muchas de ellas, hemos de evitar sus posibles efectos tranquilizadores, potenciando mucho más los gestos y acciones que nos pongan en contacto directo con los problemas y nos hagan participar activamente en sus soluciones.
  4. Es preciso cuidar más en los procesos catequéticos (enfoque, programación, experiencias, contactos, ) la sensibilidad hacia las diferentes injusticias sociales y la educación en actitudes cristianas como la solidaridad con los más necesitados, la recuperación de un estilo de vida sobrio y sencillo, la participación activa en iniciativas y proyectos a favor de marginados. Creemos que las parroquias han de estimular mucho más la comunión de bienes al servicio de los necesitados.
  5. Las parroquias del Primer Mundo han de ayudar a los cristianos del Primer Mundo a despertar su responsabilidad de cara a los países del Tercer Mundo, sensibilizando su conciencia y promoviendo la solidaridad (Campañas diversas, Domund y Jornadas misioneras, Día del Hambre, lucha por la paz en el mundo,…)
  • Acercar la parroquia a los pobres
  1. Las parroquias han de plantearse cómo ir suprimiendo distancias, recelos y obstáculos que nos impiden estar hoy junto a los más necesitados. Cada parroquia ha de concretar el camino que ha de recorrer.
  2. Es preciso, antes que nada, un esfuerzo mayor por descubrir mejor a los pobres que viven entre nosotros. Conocer mejor su mundo, problemas y necesidades desde el contacto y la relación humana más directa. Es una tarea fundamental en Cáritas, «Pastoral» Sanitaria, Tercera Edad, «Pastoral» Penitenciaria, etc.
  3. La parroquia ha de buscar cauces y medios para identificarse con sus problemas, aspiraciones y luchas justas. Y esto no sólo de manera teórica, sino en situaciones y conflictos concretos.
  4. Cáritas ha de ayudar a la parroquia a detectar con más realismo las nuevas situaciones de pobreza y necesidad que se van creando en la Al mismo tiempo, ha de promover el acercamiento y servicio personal a los más olvidados, sugiriendo gestos, iniciativas y compromisos de cara a los más marginados.
  5. Pastoral Sanitaria ha de conducir a la parroquia a estar cerca no sólo de los enfermos «normales» sino también de ese mundo de enfermos más necesitados y desasistidos (ancianos deteriorados, minusválidos, enfermos crónicos más atendidos, toxicómanos, enfermos del SIDA, enfermos mentales, ) y, al mismo tiempo, estimular el apoyo, la presencia y la colaboración en iniciativas, organismos y proyectos que se esfuerzan por humanizar su situación.
  6. Queremos valorar y estimular de manera muy especial la labor de tantos religiosos entregados al servicio de los más marginados en trabajos desagradables, duros y, con frecuencia, poco Son ellos quienes mejor nos ayudan a hacer presente a la Iglesia en barrios, zonas rurales y sectores más abandonados y olvidados por la sensibilización social.
  • Hacia una parroquia más pobre y de los pobres
  1. Estamos todavía lejos de ser una Iglesia pobre y de los Por ello, las parroquias deben seguir dando pasos para no apoyarse tanto en los sectores pudientes y dirigentes de la sociedad e irse liberando de compromisos, costumbres ambiguas y privilegios en los que se pierde libertad para evangelizar a los pobres.
  2. Hemos de eliminar ya todo aquello que, en las bodas, bautizos, primeras comuniones…, pueda ser suntuoso y provocativo, vaciando así de significado cristiano los gestos Por otra parte, como dice Juan Pablo II, «ante los casos de necesidad, no se debe dar preferencia a los adornos superfluos de los templos y a los objetos preciosos de culto divino; al contrario, podría ser obligatorio enajenar estos bienes para dar pan, bebida, vestido y casa a quien carece de ello» (Sollicitudo rei socialis, nº 31).
  3. La verdadera pobreza y la cruz surgirán en la comunidad parroquial como consecuencia de una evangelización real de los pobres cuando aprendamos a sufrir las resistencias, críticas y ataques de todos aquellos a quienes no interesa escuchar la verdad de los pobres ni las exigencias del Evangelio.
  4. Hemos de hacer más sitio a los pobres en la vida y la marcha de la Sólo cuando nuestras celebraciones y reuniones sean realmente fraternas y sencillas podrán encontrar en ellas su sitio y recuperar su rostro, su palabra y su dignidad entre nosotros.
  5. Las parroquias no deben excluir a nadie de la comunidad, pero tampoco pueden acoger indiscriminadamente a todos, sin cuestionar e interpelar la conciencia de quienes viven de la injusticia, el abuso y la opresión de los débiles.

7.3.   Actitudes

1.- Sobriedad de vida

Los colaboradores más activos en la pastoral parroquial hemos de estimularnos mutuamente a vivir de manera sobria y sencilla sin dejarnos arrastrar por el consumismo, la fascinación del dinero o las aspiraciones del poder.

Desde ese espíritu hemos de revisar también posturas de seguridad, comodidad o bienestar material que nos impiden arriesgarnos a vivir con más limpieza y generosidad el servicio pastoral.

2.- Libertad evangélica

Nos parece importante revisar, dentro de las parroquias, tanto personal como colectivamente, las dependencias, relaciones sociales, privilegios, intereses… que nos pueden estar impidiendo avanzar realmente en la evangelización de los pobres.

El pecado, la mala noticia

2. LA MALA NOTICIA, El hombre tiene un problema que no puede solucionar y un enemigo al que no puede vencer. El hombre es de naturaleza pecadora, por eso peca. Por tanto el hombre no puede cambiarse a sí mismo. Por sus propias fuerzas no es capaz de renovarse, hacerse criatura nueva, cambiar su corazón, solucionar el problema de su existencia.

Oración 1

¿Qué es oración?

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         Dice Santa Teresa del Niño Jesús para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría.

     La oración diaria hace que tu corazón se prepare cada día  para ese gran encuentro que tendremos con nuestro amado, y que Él sea verdaderamente el único que llene nuestro corazón, ya que nos vamos vaciando de todos los apegos para que Dios pueda llenarme  de Él.

     San Juan Mª Vianney dice que: “la oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador«. 

¿Para qué orar?

      Siempre nos preguntamos y ¿Por qué orar? si Dios Omnipotente sabe lo que le diremos, dice el salmo 138 “aun no tengo la palabra en mi boca y tu Señor ya la conoces…” ¿Qué sabiduría tan grande verdad?, y respondo a tu pregunta: porque debemos de ser agradecidos con Él, ya que no se aparta de nosotros, está en nosotros ya que si se apartara  un momento de mi, caería desplomado hecho polvo.  Ahora te pregunto ¿Eres digno de su presencia? ¿Eres digno de que te ponga todos los medios que existen para que te salves?

     Debemos ser conscientes de Dios y de su vital importancia en nuestras vidas. Dice San Alfonso Mª de Ligorio  “Quien ora se salva ciertamente, quien no ora se condena ciertamente” .

    Pero debo aclarar un punto quien necesita orar a Dios  somos nosotros, Dios no necesita de nuestra oración ni de nuestras plegarias y rezos, Él ya tiene una multitud de ángeles y querubines que le alaban en todo momento, así que no necesita de nuestras plegarias.

     La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo. La oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios. “Se ora como se vive, porque se vive como se ora”.   (CEC 2725).

 

Formas de orar

Las formas de la oración, tal como las revelan las Escrituras apostólicas canónicas, siguen siendo normativas para la oración cristiana: según el Catecismo de la Iglesia Católica

a)  La Bendición y la Adoración (CEC 2626)

b)  La Oración de Petición (CEC 2629)

c) La Oración de Intercesión (CEC 2634)                           

d)  La Oración de Acción de Gracias (CEC 2637)

e)  La Oración de Alabanza (CEC 2639)

6enero

Epifanía del Señor

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Epifanía significa «manifestación». Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:

Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)

Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán

Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.

La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera.

La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: «la virgen ha dado a luz, la luz crece».

Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.

Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.

Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.

Los Reyes Magos

Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.

El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que «lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis» (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.

3enero

Santísimo Nombre de Jesús

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Cada 3 de enero la Iglesia celebra el Día del Santísimo Nombre de Jesús. “Éste es aquel santísimo nombre anhelado por los patriarcas, esperado con ansiedad, demandado con gemidos, invocado con suspiros, requerido con lágrimas, donado al llegar la plenitud de la gracia”, decía San Bernardino de Siena.

La palabra Jesús es la forma latina del griego “Iesous”, que a su vez es la transliteración del hebreo “Jeshua” o “Joshua” o también “Jehoshua”, que significa “Yahveh es salvación”.

El Santísimo Nombre de Jesús comenzó a ser venerado en las celebraciones litúrgicas del siglo XIV. San Bernardino de Siena y sus discípulos propagaron el culto al Nombre de Jesús. En 1530 el Papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús.

San Bernardino solía llevar una tablilla que mostraba la Eucaristía con rayos saliendo de ella y, en el medio, se veía el monograma “IHS”, abreviación del Nombre de Jesús en griego (ιησουσ).

Más adelante la tradición devocional le añade un significado a las siglas: «I», Iesus (Jesús), «H», Hominum (de los hombres), «S», Salvator» (Salvador). Juntos quieren decir “Jesús, Salvador de los hombres”.