10 consejos para la oración

Diez consejos para la oración

El bebé llora, el perro ladra y debes irte a trabajar en cinco minutos. Encontrar tiempo para la oración puede parece una misión imposible. En medio del ajetreo de la vida familiar, ¿es posible responder a la invitación de Dios de hablar con Él y escucharlo? Aquí hay diez consejos que te ayudarán a hacer precisamente eso.

  1. Ore como puedas, no como no puedas. Dios llama a la mayoría de los cristianos a una vida activa en el mundo, con responsabilidades familiares, laborales y comunitarias. Una llamada así, aunque es santa, no suele permitir largos períodos de oración y reflexión. Los laicos se pueden desanimar cuando intentan rezar como un monje o una monja contemplativos. Hay que ser realista sobre lo que es posible.
  2. Dedica 10 o 20’.Si no es posible dedicar media hora a la oración, puede que sí sean posibles 10 o 20 minutos. Elige un buen momento del día y sé fiel a él. Busca un lugar especial para la oración para que ese lugar se vuelva santo. Los cónyuges pueden turnarse y ayudar cuidando a los niños durante los respectivos momentos de tranquilidad.
  3. Ora en familia. Busca momentos compartidos como antes de las comidas. Además de bendecir la mesa, anime a los miembros de la familia a dar gracias por las bendiciones del día, así como pedir por los necesitados. Las parejas pueden profundizar en su relación espiritual si dedican unos minutos, tal vez antes de acostarse, para encomendar a Dios las alegrías y las tristezas del día.
  4. Decora tu iglesia doméstica.Cuando entramos en nuestra iglesia parroquial, las imágenes (tallas o pinturas) centran nuestra mirada y nuestra atención en Jesús, María y los santos. Podemos crear una atmósfera para la oración en nuestro hogar, nuestra iglesia doméstica, colocando un crucifijo, iconos, la Biblia y otros objetos sagrados. Lleva a los niños a una tienda de artículos religiosos y déjales elegir un cuadro o una imagen para su habitación.
  5. Las oraciones cortas también cuentan. Cuando te detengas en un semáforo prolongado o te pongan en espera, considéralo como una invitación de Dios a volver tu corazón y tu mente hacia él, aunque solo sea por unos segundos.
  6. Encuentra a Dios en acción.Conectarse con Dios en el lugar de trabajo requiere esfuerzo. Intenta cultivar algunos hábitos sencillos. Por ejemplo, ofrécele el día a Dios mientras enciendes el ordenador, preparas las herramientas… reza por la persona a la que vas a llamar o atender.
  7. Pon en marcha tu vida de oración. Tarde o temprano, casi todo el mundo experimenta sequedad en la oración. Dios parece estar lejos y la oración se convierte en una carga. Ora con las Sagradas Escrituras, quizás las lecturas de la Misa, puede ayudarte a concentrarte. También puede hacerlo un libro inspirador, especialmente uno de los clásicos espirituales. Una buena opción es la Introducción a la vida devota de San Francisco de Sales, escrita específicamente para laicos que luchan por la santidad.
  8. Pídele ayuda a tu Madre. La Santísima Virgen María, nuestra madre espiritual, comprende nuestras necesidades y ofrece un profundo consuelo. Una familia, reunida junto a la cama de su esposo y padre moribundo, encontró paz y sanación a través del rezo del rosario. El rosario es ideal para la familia ya que a los niños se les puede enseñar las oraciones sencillas a una edad temprana. Consulta las instrucciones sobre cómo rezar el rosario.
  9. Lee una buena historia.Tanto los niños como los adultos disfrutan de una historia inspiradora, y pocas historias son más convincentes que las de los santos. Ya sea el pequeño camino de Teresa de Lisieux o el heroísmo de Maximilian Kolbe, sus historias ofrecen algo para todos. Considera la virtud particular que demuestra un santo y ora pidiendo ayuda para imitar su vida. Quizás sea la humildad de San Francisco de Asís, la paciencia de Santa Mónica o el valiente testimonio de Santo Tomás Moro.
  10. Camina con un amigo (acompañante) espiritual. La oración puede conducir a nuevos pensamientos y preguntas. ¿Quién mejor para compartirlos que un amigo espiritual? Un amigo puede ayudarnos a resolver las preocupaciones que inevitablemente surgen en la oración. Los buenos amigos se harán responsables unos de otros de su vida de oración, asegurándose de que la oración no se descuide en el ajetreo de la vida. Para los casados, el cónyuge es a menudo este amigo espiritual, pero Dios también pondrá a personas sabias y santas en nuestro camino cuando las necesitemos. Pueden ser la respuesta a la oración.
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