Soy bautizado

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Soy bautizado

El bautismo es el sacramento en el cual se funda nuestra fe, nos hace familia de la Iglesia porque nos convierte en hijos de Dios.

1) El bautismo no es una formalidad, no es un sólo rito, aunque muchos caen en un bautismo social más que eclesial, algunos bautizan cuando tienen dinero para la fiesta y no cuando el niño lo necesita. ¿Conoces y celebras la fecha de tu bautismo? El riesgo de no saberlo es perder la memoria de lo que el Señor ha hecho con nosotros.

2) Vivir con esperanza y aprender a perdonar, si logramos seguir a Jesús y permanecer en la Iglesia, incluso con nuestros límites, con nuestras fragilidades y nuestros pecados; nos da la capacidad de vivir con esperanza. Gracias al bautismo podemos perdonar, podemos amar y reconocer al hermano necesitado.

3) El bautismo no me lo puedo dar a mí mismo, alguien me da este sacramento, es una cadena de Gracia, por tanto, es clave que cuando recibo el bautismo soy parte de una familia que me acoge y recibe.

Recuerda que si estás bautizado tienes una familia, una historia y una misión.

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EL MINISTERIO DEL LECTOR

INFORMACIÓN HISTÓRICA

Las Sagradas Escrituras son, sobre todo en la proclamación litúrgica, fuente de vida y de fuerza… por lo cual el amor a las Escrituras contribuye al vigor y renovación de todo el pueblo de Dios. (Ordenación de las Lecturas de la Misa [OLM] #47). Cuando las Escrituras son leídas en la Iglesia, Dios mismo está hablando a su gente, y Cristo, presente en su propia palabra, proclama el Evangelio. Por lo tanto, todos deben escuchar con reverencia las lecturas de la Palabra de Dios, ya que ellas constituyen un elemento de gran importancia en la Liturgia. (Instrucción General del Misal Romano [IGMR] #29). Los párrafos anteriores enfatizan la posición central de las Escrituras tanto en la liturgia como en la renovación continua de la Iglesia. Esta renovación es particularmente importante en la liturgia de la Eucaristía, el centro de la vida de la Iglesia. En el espíritu de esa renovación continua, presentamos esta serie de Preguntas y Respuestas sobre la función del lector.

¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DEL LECTOR EN LA MISA?

El lector puede cargar el Libro de los Evangelios en la procesión de entrada (en ausencia de un diácono); un lector proclama la(s) lectura(s) asignadas. Si el Salmo Responsorial no es cantado, el lector puede que tenga que dirigirlo también.

¿SE NECESITA ESTAR CONFIRMADO PARA PODER SER UN LECTOR?

Ninguno de los documentos litúrgicos insiste en que la Confirmación deba ser un prerequisito, aunque es preferible que el lector haya recibido el Sacramento de la Confirmación. Un lector necesita estar en buen estado sacramental con la Iglesia para que él o ella pueda participar de lleno en la celebración. En las bodas y funerales, sin embargo, un lector no católico puede proclamar una de las lecturas u ofrecer las peticiones, con el permiso del pastor.

¿NECESITA UNO TENER UNA EDAD EN PARTICULAR PARA PODER SER LECTOR?

Nuevamente, los documentos no enfatizan sobre la edad. El criterio fundamental es tener un claro entendimiento de la lectura así como su contexto. Un lector necesita ser capaz de leer claramente y audiblemente; interactuar con la Asamblea a través del contacto visual y tener conocimiento de los diferentes tipos de textos y los tiempos litúrgicos. Un lector debe sentirse cómodo con el silencio y ser capaz de enfocar la atención de la Asamblea en la Palabra de Dios en vez de en él mismo.

¿CUÁL ES LA VESTIMENTA APROPIADA PARA UN LECTOR, ESPECIALMENTE DURANTE LA MISA DEL DOMINGO?

La práctica es que el lector vista con su “ropa de domingo” lo más cercano posible a las expectativas de la mayoría de la asamblea.

¿QUIÉN ESCOGE A LOS LECTORES PARA LAS MISAS?

El párroco da la aprobación final de los lectores en una parroquia. Es importante que todos los lectores reciban el entrenamiento apropiado y la preparación completa antes de comenzar su ministerio. También se sugiere que los lectores sean bendecidos por el párroco, usando la bendición encontrada en el Bendicional. Esta bendición puede ser usada como una renovación anual de su compromiso para todos los lectores así como para los lectores recién entrenados.

¿CUÁNTOS LECTORES DEBEN PROGRAMARSE PARA CADA MISA?

Siempre que haya más de una lectura antes del Evangelio, es mejor asignar las lecturas a lectores diferentes. (OLM, #52).

¿DÓNDE DEBEN SENTARSE LOS LECTORES DURANTE LA MISA?

Los lectores pueden ocupar un lugar en el santuario con los otros ministros (#195). Debido a que en muchas parroquias únicamente el sacerdote, el diácono y los monaguillos se sientan en el santuario, entonces los lectores pueden sentarse en la asamblea al lado del resto de la comunidad.

¿CÓMO DEBE PREPARARSE UN LECTOR?

Todos los lectores deben tomar tiempo antes de la Misa para estudiar las escrituras y practicar su lectura en voz alta. Los lectores también deben sacar tiempo para orar y leer las otras lecturas del día para así poder comprender el contexto de su lectura en particular. A través de este estudio y práctica, la lectura podrá transformarse en la Palabra viva de Dios.

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Glosario

 

Ambón: lugar del anuncio profético y apostólico, pascual e iluminante. MGR 83 – CAP.V c. 272. La dignidad de la Palabra de Dios exige que en la Iglesia haya un sitio reservado para su anuncio, hacia el que, durante la liturgia de la palabra, se vuelva espontáneamente la atención de los fieles.

Leccionario: La palabra leccionario, en su sentido amplio, es un termino el cual se puede aplicar correctamente a cualquier escrito litúrgico que contenga los pasajes a ser leídos en voz alta durante los servicios de la Iglesia. El libro-signo de la presencia de la palabra de Dios en la liturgia es el Leccionario, recuperado como libro litúrgico propio por la reforma litúrgica ordenada por el Vaticano II.

Misal: Al celebrar la Misa, se coloca sobre el Altar, el Misal que como ya sabemos es un libro de oraciones y lecturas, que son necesarias para celebrar la Santa Misa; también se usa sin atril, aunque en algunas parroquias acostumbran ponerlo sobre un cojín.

Oficio Divino: Esta expresión significa etimológicamente una obligación para con Dios, en virtud a un precepto Divino. En lenguaje eclesiástico, significa ciertas oraciones a ser rezadas a determinadas horas del día o de la noche por sacerdotes, religiosos o clérigos, y, en general, por todos aquellos obligados por su vocación a cumplir con este deber; incluyendo a los fieles laicos.

Salmos: El Salterio, o Libro de los Salmos, es el primer libro de las “escrituras” (Kethubhim o Hagiographa), es decir la tercera sección de la Biblia Hebrea de hoy día. En esta sección de la Biblia Hebrea, el orden canónico de los libros ha variado substancialmente, mientras que en la primera y segunda sección, en la Ley en los Profetas, los libros han tratado de mantener siempre el mismo orden.

Año litúrgico: el año civil comienza el primero de enero. El año litúrgico cristiano comienza con el primer domingo de Adviento (fines de noviembre comienzos de diciembre) y está formado por “tiempos litúrgicos” que son: Adviento, navidad, cuaresma, pascua, tiempo ordinario.

Tiempo Ordinario: El término «tiempo ordinario» tiende a mal interpretarse. En el contexto del año litúrgico, «ordinario» no significa «común, corriente». Tiempo Ordinario es la parte del Año litúrgico que se encuentra entre los tiempos de Navidad y Cuaresma y entre Pascua y Adviento. Durante el Tiempo Ordinario la Iglesia celebra el misterio en todos sus aspectos. Las Lecturas durante este tiempo ayudan a instruir en como vivir la fe cristiana diariamente.

Antiguo testamento: conjunto de libros de la Biblia redactados antes de Cristo. Corresponde a la antigua Alianza entre Dios y el pueblo de Israel. Son cuarenta y siete libros.

Breviario: libro cuyo nombre tenía comúnmente hasta la reforma litúrgica posconciliar lo que ahora se llama liturgia de las Horas u Oficio Divino. Cuaresma: periodo del año litúrgico que va desde el miércoles de Ceniza hasta el sábado santo (cuarenta días) durante el cual los cristianos se preparan para celebrar la pascua de resurrección.

Ministros laicos: designación específica para cuando un ministerio es atendido por un laico, no clérigo.

Presbiterio: lugar del templo en torno al altar, reservado a los ministros durante la celebración. 

 

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Para recordar

Lectura continuada cuando se lee todo el libro de la Biblia de seguido, de continuo. Un día se lee un texto y al día siguiente se sigue sin dejar nada. Cuando se dejan partes se dice que es Lectura semi-continua.

Para los días feriales (Días feriales o ferias, se llama a los días que no es fiesta en la Iglesia). Fiesta en la Iglesia, no es lo mismo que fiesta en lo civil. Hay muchos días de santos que son fiesta.

Lecturas del propio (Propio de santos. Algunos santos y santas tienen para la celebración de la misa textos propios de ellos. Por esto se dice Lecturas del propio.) y del común (Del común. Se dice porque hay unas lecturas que valen para todos los santos.) De los santos.

Lecturas para las misas en diversas circunstancias y misas votivas (Misas votivas son aquellas misas que algunos días se pueden celebrar por alguna necesidad).

Rituales. Lecturas para las celebraciones de los sacramentos, Profesión religiosa, consagración de vírgenes y exequias de adultos y niños.

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Leccionario

Desde el comienzo de la Iglesia, se acostumbró leer las Sagradas Escrituras en la primera parte de la celebración de la eucaristía. Al principio, los libros del Antiguo Testamento. Y en seguida, también los libros del Nuevo, a medida que éstos se iban escribiendo (1Tes 5,27; Col 4,16).

Al paso de los siglos, se fueron formando leccionarios para ser usados en la Eucaristía. El leccionario actual, formado según las instrucciones del Vaticano II (SC 51), es el más completo que la Iglesia ha tenido, pues, distribuido en tres ciclos de lecturas, incluye casi un 90 por ciento de la Biblia, y respeta normalmente el uso tradicional de ciertos libros en determinados momentos del año litúrgico.

-El salmo responsorial da una respuesta meditativa a la lectura -a la lectura primera, si hay dos-. La Iglesia, con todo cuidado, ha elegido ese salmo con una clara intención cristológica. Así es como fueron empleados los salmos frecuentemente en la predicación de los apóstoles (Hch 1,20; 2,25-28.34-35; 4,25-26).

Y ya en el siglo IV, en Roma, se usaba en la misa el salmo responsorial, como también el Aleluya -es decir, «alabad al Señor»-, que precede al Evangelio. Los leccionarios editados últimamente tienen una introducción general llamada «Ordenación general de las Lecturas de la Misa» (OLM). En ella está la doctrina de la Iglesia sobre la Palabra de Dios.

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Lenguaje corporal

Frotarse las manos: impaciencia.

Golpear ligeramente los dedos: Impaciencia.

Cruzar los brazos denota actitud defensiva.

¿Cuál es la posición de las manos y ocupación del espacio?.

No es bueno mantener las manos en los bolsillos, entrelazarlas sobre la espalda, mantener los brazos en la cintura.

Las señales corporales muestran un depósito de emociones y creencias.

El que no puede ser consciente de sus propias señales corporales, tampoco podrá reconocer las señales de los otros.

Las manos forman parte del lenguaje paralingüístico.

La práctica del fraseo corporal consiste en lograr una flexibilidad expresiva suficiente para que se armen las frases para generar el discurso corporal.

Procurar un adecuado uso de técnicas no verbales (eje. expresiones faciales, gestos, movimientos corporales, dominio del escenario).

El lector se acerca al ambón lentamente y con reverencia.

Moverse despacio. Sin distraer a la asamblea. Los movimientos litúrgicos son pausados. No correr para llegar al ambón y tampoco hacerlo al volver a la asamblea.

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Generalidades

Hablar pausadamente. No precipitarse, pues no se trata de terminar pronto, sino de comunicar un mensaje.

Tener en cuenta a las personas más lejanas. Cerciorarse que estén oyendo bien.

Emplear un tono más elevado que el timbre natural de voz que se tiene.

Leer en presencia de un amigo – amiga y permitir la corrección fraterna.

Mantenerse en el ambón. Escuchar la respuesta de la asamblea. Luego, retirarse despacio.

Cultivar el deseo por querer conocer siempre las escrituras Si se cambian las palabras que están en el leccionario y estas cambian el contexto de la oración entonces es mejor corregir. Hacerlo sin detenerse demasiado tiempo, sin gesticular y sin pedir excusas.

La acción debilita y hace desaparecer el miedo ante nuevos escenarios o asambleas.

¿Cómo sentirse ante la mirada de los demás? seguros.

Si se ha preparado y se tiene una estructura ensayada, lo más posible es que todo salga bien.

El buen lector tiene a mano y consulta con frecuencia el diccionario.

El miedo es común a todo orador. Para controlarlo, hay que aprender a respirar y mirar a la asamblea antes de pronunciar las primeras palabras.

Los gestos, especialmente aquellos inadvertidos de la cara y en general del cuerpo, delatan ante el interlocutor, como por ejemplo, la forma de ser, pensar o sentir.

Respirar antes de empezar a leer, genera tranquilidad. Regula la velocidad.

No decir salmo responsorial o al salmo respondemos. No. Se inicia con la antífona.

Para la realización de sus funciones, el lector debe estudiar con regularidad la Palabra de Dios.

La asamblea es activa.

No cambiar de registro o impostar la voz.

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La respiración

Cuatro condiciones para respirar bien. Libertad, lentitud, finura, equilibrio.

Si falta el aire, la voz será débil, temblorosa, sin firmeza, cansada.

La respiración es una herramienta básica para el trabajo psicofísico. Porque es la función donde hay un mayor acercamiento entre los sistemas nerviosos involuntario y voluntario. Es la única función vegetativa que es fácil de hacer sin ningún tipo de entrenamiento. Esto hace que la respiración tenga una influencia tanto en nuestro yo consciente como en nuestro yo no consciente.

Realizar un ejercicio de relajación, sencillo, breve, como por ejemplo realizar una inspiración profunda, retener el aire cinco segundos y dejarlo salir después lentamente. Repetir 5 veces.

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La técnica

Que el micrófono esté a la altura indicada.

Si no lo está puede moverse siempre y cuando esté apagado. Moverlo encendido genera ruido e incomoda a la asamblea.

Prestar atención al golpe de micrófono “popeo”, o al seseo. Para evitarlos abra más la boca.

Se ganará en volumen y eliminarán esos incómodos sonidos.

Reconocer el micrófono. Unidireccional u Omnidireccional.

A mayor sonido, mayor amplitud del error, del defecto.

A veces, el problema no está en el sonido, está en la distancia que se toma del micrófono. Ensayar la distancia personal. Conocerla, recordarla y practicarla.

Revisar micrófonos, recursos técnicos, baterías (inalámbricos), luces.

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El vestido

El vestuario debe ser apropiado pero modesto, para demostrar el carácter de dignidad del ministerio.

Que sea decoroso.

No usar camisetas con textos, dibujos, etc.

Que la ropa no moleste, de lo contrario, podría distraerle y también a la asamblea.

Bien planchado.

Zapatos limpios.

Presentación personal que denote frescura.

Valorar la figura corporal.

Buena presentación personal (bien afeitado).

Sin minifaldas. Sin escotes.

No se asiste a un desfile, se asiste a la sagrada eucaristía.

Camisa por dentro

No subir al presbiterio con aparatos eléctricos.