Conclusión: El viaje de la vida

Conclusión: El viaje de la vida

Resultado de imagen de el viaje de la vida

 

La perseverancia final es más que una fase de madurez espiritual, es su culminación. Es la puerta del palacio del Rey nos espera al final del viaje, un viaje que comienza en la puerta de entrada de nuestra primera conversión y serpentea por el camino a menudo duro y siempre impredecible de integración y generosidad, de sincera fidelidad a Cristo y a su Iglesia

Dios nos da tiempo para recorrer ese camino, porque él sabe que, a través del viaje, a través del aprendizaje y la práctica del arte de la espera, nos convertiremos en mejores amantes, creciendo hasta la madurez espiritual en el Señor, y eso es lo que él está esperando.

Termino animándoos a caminar siempre con Dios. En el viaje de la vida cristiana puedes correr o caminar. Ambas maneras son aceptables; las dos te llevan a la meta. La Biblia habla de los que corrieron y de los que caminaron, y a ambos los presenta como triunfadores. El apóstol san Pablo terminó la ca­rrera con gozo. Finalizó el viaje, llegó a la meta. De Enoc se dice que caminó con Dios durante trescientos años pero, al final, también llegó. Si dos caminan juntos, es porque están de acuerdo. Para caminar con Dios debemos estar de acuerdo con Él.

Algunos tenemos el hábito de la impuntualidad, pero una cosa es llegar tarde a una reunión informal con los amigos, y otra es llegar tarde a una cita con Dios Y nosotros hemos concertado una cita con Dios.

A veces me parece oír al Señor decirme: «Aquí estoy para nuestra cita. ¿Dónde estás? Deseo hablar contigo esta mañana. ¿Tienes un momento para mí? Tienes tiempo para el periódico, la televisión, el whatsapp, el correo electrónico, pero no tienes tiempo para orar, leer la Biblia, hablar conmigo… Deseaba hablar contigo durante el almuerzo, pero tu oración fue muy rápida. ¿Dónde estás? ¡Tenemos una cita!». Nuestro viaje cristiano puede ser largo, pero nunca viajamos solos.

Dios es fiel, guarda siempre su alianza y, como decía Santa Teresa de Calcuta: «Dios no me ha pedido éxito, me ha pedido fidelidad». Dedícale tiempo, un tiempo de calidad cada día, todos los días, y que esta sea vuestra oración diaria para que en la conversión continua, la integración, la generosidad y la perseverancia crezcas hoy y siempre.

CUESTIONARIO PERSONAL

  1. ¿He tomado una decisión firme y consciente de vivir para Cristo y su reino, y no solo para mí mismo? Si la respuesta es no, ¿qué me impide tomar esa decisión en este momento? Si es sí, ¿cuándo tomé esa decisión y cuáles fueron las circunstancias que Dios usó para moverme en esa dirección? Recuerda y da gracias.
  2. ¿He conocido a alguien cuya primera conversión sucediese de una manera particularmente dramática o maravillosa? ¿Qué puedo aprender acerca de Dios al reflexionar sobre la experiencia de esa persona?
  3. ¿Conozco a alguien que no haya tenido una experiencia que los haya llevado a la primera conversión? ¿Qué puedo hacer para ayudar a esas personas a tener el encuentro transformador de la vida con Cristo que los pondrá en el camino hacia la felicidad verdadera y eterna?
  4. ¿Siento profundamente el deseo de ser el mensajero de Cristo para las personas que aún no han llegado a conocerlo y puedan convertirse en sus seguidores? ¿Cuán profundamente debería sentir este deseo?
  5. ¿Qué es lo que ha sido más difícil hasta ahora en el trabajo de integración de cada aspecto de mi vida en mi amistad con Dios? ¿Por qué?
  6. ¿Qué ha sido más gratificante hasta ahora en el trabajo continuo de integrar cada aspecto de mi vida en mi amistad con Dios? ¿Por qué?
  7. ¿Cuándo me ha invitado Dios a dar un paso de mayor generosidad en mi vida cristiana? ¿Cómo respondí y qué resultados produjo mi respuesta?
  8. ¿Qué me ha ayudado a decir «sí» a las invitaciones pasadas de Dios a la generosidad? ¿Qué me ha dificultado decir «sí»?
  9. ¿Estoy preparado para recibir de Dios otra invitación a una mayor generosidad? ¿Por qué?
  10. ¿Quién es para mí un modelo de perseverancia cristiana? ¿Qué estoy haciendo ahora para abrirme a recibir la gracia de la perseverancia final?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *