Domingo de la Palabra

Domingo de la Palabra de Dios:

No dejar empolvar la Biblia como uno de tantos libros

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“El Domingo de la Palabra de Dios puede ser esa capacidad del pueblo de comprender la Sagrada Escritura, porque no es sólo un libro es una Palabra, es algo vivo, es algo que toca nuestra vida. Y por eso en la liturgia, en todo lo que expresa la vida de la comunidad cristiana, la Palabra de Dios es un momento de unidad, es un momento en el cual damos la fuerza necesaria para la evangelización”. Monseñor Rino Fisichella, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

26 de enero: Primer Domingo de la Palabra de Dios

El Domingo de la Palabra de Dios es una iniciativa que el Papa Francisco confía a toda la Iglesia para que, “la comunidad cristiana se centra en el gran valor que la Palabra de Dios ocupa en su existencia cotidiana” (Aperuit illis 2). El 30 de septiembre pasado, durante el 1600 aniversario de la muerte de San Jerónimo, gran estudioso de la Sagrada Escritura y traductor de los textos originales al latín, el Papa Francisco hacía pública la Carta Apostólica Aperuit illis con la que instituía este Domingo.

Diversas iniciativas pastorales en el mundo

Monseñor Fisichella recordó que, al concluir el Jubileo de la Misericordia, en la Carta Apostólica Misericordia et misera, el Santo Padre ya había hecho una alusión a esta celebración. De hecho, tras el Concilio Vaticano II con la Dei Verbum, y el Sínodo sobre la Palabra de Dios (2008) con la Exhortación Apostólica Verbum Domini, se han llevado a cabo muchas iniciativas pastorales diferentes en el mundo con el fin de poner en el centro el conocimiento, la difusión, la reflexión y el estudio de la Sagrada Escritura. Por eso el Papa ha querido “responder a las numerosas peticiones del pueblo de Dios, para que en toda la Iglesia se pueda celebrar con un mismo propósito el domingo de la Palabra de Dios”. Este Domingo de la Palabra de Dios es, por tanto, afirmó Monseñor Fisichella, una iniciativa pastoral de  Nueva Evangelización, con el fin de reavivar la responsabilidad que los creyentes tienen en el conocimiento de la Sagrada Escritura y en mantenerla viva mediante un trabajo de transmisión y comprensión permanente, capaz de dar sentido a la vida de la Iglesia en las diversas condiciones en las que se encuentra.

Un paso más en el diálogo ecuménico

Además, señaló que, “tampoco puede pasar desapercibido el gran valor ecuménico que posee este Domingo”. El Papa Francisco ha establecido que se celebre siempre el III Domingo del Tiempo Ordinario del año litúrgico, este año cae cerca del Día del Diálogo entre judíos y católicos y de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. “No se trata, pues, de una mera coincidencia temporal, sino de una elección que pretende marcar un paso más en el diálogo ecuménico, situando a la Palabra de Dios en el centro mismo del compromiso que los cristianos están llamados a asumir cada día”.

El camino de los discípulos de Emaús

Como en las demás iniciativas del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, también ésta recurre a un logotipo característico, que sea como un espacio de catequesis que ayude a comprender el significado de la celebración de este domingo. En este caso se ha tomado una escena bíblica muy conocida: el camino de los discípulos a la aldea de Emaús (cf. Lc 24,13-35), cuando en un momento dado del trayecto se acerca Jesús resucitado. El icono destaca muchos aspectos que convergen en el Domingo de la Palabra de Dios. Se pueden observar, en primer lugar, los personajes. Junto al Cristo que tiene en sus manos el «pergamino del Libro», es decir, la Sagrada Escritura que se cumple en su persona, están los dos discípulos: Cleopa, como escribe explícitamente Lucas, y, según algunos exegetas, su esposa. Los dos rostros de los discípulos están vueltos al Señor; sus manos indican, respectivamente, la mano izquierda de la mujer a Cristo mismo, para afirmar que él es el cumplimiento de las antiguas promesas y la Palabra viva que debe ser anunciada al mundo; la mano izquierda de Cleopa indica, en cambio,  el camino que los discípulos deben recorrer para llevar a todos la buena nueva del Evangelio.

Nuestra Señora de Knock en el Vaticano

Para la celebración del Primer Domingo de la Palabra de Dios, el domingo 26, a las 10 de la mañana, el Papa Francisco presidirá la sagrada Eucaristía en la Basílica de San Pedro. En el altar papal se colocará para la ocasión la imagen de Nuestra Señora de Knock, Patrona de Irlanda, que vendrá especialmente desde ese santuario acompañada de una gran representación de los fieles, encabezada por el Arzobispo de Tuam, Monseñor Michael Neary y el Rector del santuario, el Padre Richard Gibbons.

La Biblia un instrumento que despierta nuestra fe

Al final de la celebración eucarística, el Papa Francisco hará un gesto simbólico: entregará la Biblia a 40 personas que representan tantas expresiones de nuestra vida cotidiana. En resumen, a todos se les entrega la Sagrada Escritura para indicar la atención que estamos llamados a conceder a la Palabra de Dios, para que no quede como un libro en nuestras manos, sino que se convierta más bien en una continua llamada a la oración, la lectura, la meditación y el estudio. Este domingo, quiere llamar a todos los cristianos a no dejar la Biblia como uno de los muchos libros en el estante de casa, quizás lleno de polvo, sino como un instrumento que despierte nuestra fe. Para prepararse a celebrar este Domingo de la Palabra de Dios, se ha puesto a punto también un subsidio pastoral en italiano, ya traducido al francés, español, portugués, y polaco y en inglés, disponible sólo en línea, para que los párrocos y los agentes de pastoral puedan utilizarlo para encontrar ideas e instrumentos adecuados para la animación de este día.

Monseñor Ruiz Arenas: anuncio de la obra salvífica de Dios

En la presentación del Primer Domingo de la Palabra de Dios, también participó Monseñor Octavio Ruiz Arenas, Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. En su intervención, explicó que se escogió esta fecha por dos motivos fundamentales: “en primer lugar, porque en la liturgia el III Domingo del Tiempo Ordinario todos los evangelios: Mateo, Lucas y Marcos nos hablan de la predicación del Señor, el comienzo del anuncio mismo por parte de Cristo de lo que era su mensaje. En segundo lugar, porque es un domingo en el que en cualquier año litúrgico podemos encontrar una referencia explícita a esa comunicación, a ese anuncio que hacia el Señor de la obra salvífica de Dios”.

Alimentarse de la Palabra y de la Eucaristía

Este Domingo, señaló Monseñor Ruiz Arenas, que el Santo Padre ha querido instaurar esta celebración “para que nosotros como católicos le demos una centralidad a la Palabra de Dios, una palabra de Dios que nos ha hablado en Cristo, pero que continúa hablándonos y diciéndonos aquello que es fundamental para nuestra vida”. De tal manera que nosotros con este Domingo de la Palabra de Dios fundamentalmente queremos despertar el interés que debe haber en las familias, en las personas común y corriente, en los niños, en los jóvenes y en los ancianos de alimentarse de la Palabra de Dios así como nos alimentamos también de la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre del Señor.

De tal manera que es algo muy importante que unamos la presencia de Cristo no lo encontramos únicamente en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo sino que la Palabra de Dios forma parte de esa realidad fundamental de nuestra fe cómo es la presencia del Señor en medio de nosotros a través de la Eucaristía que se realiza a través de la mesa la palabra y de la mesa del pan. De tal manera que esperamos que podamos verdaderamente como cristianos despertar ese interese por la Palabra de Dios a través de esta celebración de este domingo que ha cogido el Santo Padre”.

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