Lectores 11

Generalidades

Hablar pausadamente. No precipitarse, pues no se trata de terminar pronto, sino de comunicar un mensaje.

Tener en cuenta a las personas más lejanas. Cerciorarse que estén oyendo bien.

Emplear un tono más elevado que el timbre natural de voz que se tiene.

Leer en presencia de un amigo – amiga y permitir la corrección fraterna.

Mantenerse en el ambón. Escuchar la respuesta de la asamblea. Luego, retirarse despacio.

Cultivar el deseo por querer conocer siempre las escrituras Si se cambian las palabras que están en el leccionario y estas cambian el contexto de la oración entonces es mejor corregir. Hacerlo sin detenerse demasiado tiempo, sin gesticular y sin pedir excusas.

La acción debilita y hace desaparecer el miedo ante nuevos escenarios o asambleas.

¿Cómo sentirse ante la mirada de los demás? seguros.

Si se ha preparado y se tiene una estructura ensayada, lo más posible es que todo salga bien.

El buen lector tiene a mano y consulta con frecuencia el diccionario.

El miedo es común a todo orador. Para controlarlo, hay que aprender a respirar y mirar a la asamblea antes de pronunciar las primeras palabras.

Los gestos, especialmente aquellos inadvertidos de la cara y en general del cuerpo, delatan ante el interlocutor, como por ejemplo, la forma de ser, pensar o sentir.

Respirar antes de empezar a leer, genera tranquilidad. Regula la velocidad.

No decir salmo responsorial o al salmo respondemos. No. Se inicia con la antífona.

Para la realización de sus funciones, el lector debe estudiar con regularidad la Palabra de Dios.

La asamblea es activa.

No cambiar de registro o impostar la voz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *