Lectores 4

Posturas

Ser natural, no se notará.

Mostrarse seguro.

Lo que se siente se transmite a la asamblea.

Recostarse denota desinterés.

El cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en si mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario.

Leer erguido.

Que el peso del cuerpo esté distribuido en las dos piernas.

Que el ambón no lo tape. Que se vea la cara.

La boca es un punto de referencia. En la cara y la boca se encuentra el centro de impacto visual (es lo que la asamblea mira).

La posición en el ambón debe ser decidida; es decir, no estar balanceándose, moviendo las manos.

Cuando por razones de espacio no pueda hacerse y cerca del sitio de proclamación, entonces es bueno sentarse en el primer banco. Nunca atrás.

Después de la primera lectura o el salmo, el lector regresa despacio (despacio) a su sitio inicial. Guarda silencio y procura una postura silente sin distracción.

Una postura silente para el lector está determinada por su movimiento corporal y manejo de la mirada. Se mira a quien está proclamando. Así, si la asamblea mira a quien acaba de hacerlo, observará su alto nivel de atención y hará lo mismo o, cuando menos, no se distraerá.

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