Lectores 5

La mirada

Se consideran más cercanas las personas que miran a su interlocutor; hacerlo de manera amable.

Mirar poco puede ser signo de timidez o falta de seguridad en lo que se lee.

La mirada acompaña las conversaciones y anima a la otra persona a comunicarse.

Mirar a la asamblea cuando se lee hace que la lectura sea más convincente.

Levantar las cejas puede significar sorpresa y el fruncimiento de ellas falta de comprensión, sorpresa o disgusto.

No hacer gestos si se cometen errores.

Mirar el suelo, techo o paredes no acerca la lectura. Por el contrario distrae.

Los ojos reflejan el estado interior.

Los movimientos de los ojos desarrollan una función muy importante en el transcurso de la interacción social. Algunos autores hablan de la “dirección de la mirada”, “el movimiento de los ojos” o el “contacto visual”.

Se miran los ojos, no las cabezas.

Cuando el auditorio es masivo, entonces se miran las cabezas de quienes se encuentran al final del templo. Sentirán que son vistos, tenidos en cuenta.

La comunicación visual compromete al receptor.

Se mira la gente para hacerla participe.

Se mira la asamblea después de punto seguido o punto y aparte.

Se mira de manera decidida.

Se puede memorizar palabras finales del párrafo. Así, se puede levantar la cabeza, mover la mirada sobre el auditorio y pronunciar estas palabras. La asamblea notará preparación por parte del lector.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *