Parroquia humanizadora

6.- HACIA UNA PARROQUIA COMPROMETIDA EN LA TRANSFORMACIÓN HUMANIZADORA

Resultado de imagen de parroquia humanizadora 

6.1.   Explicación

Dice así la Evangelii Nuntiandi: «Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Noticia a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro y renovar a la misma humanidad… La Iglesia trata de convertir, al mismo tiempo, la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que están comprometidos, su vida y los ambientes concretos» (EN, 18).

Así pues, la evangelización exige una acción humanizadora que vaya transformando las personas, las estructuras sociales. las costumbres, los comportamientos, corrientes de opinión, ambientes, etc., hacia la creación de un mundo más acorde con el Evangelio de Jesucristo. No es suficiente el anuncio verbal ni siquiera el testimonio. Es necesario el compromiso liberador.

Creemos que, por lo general, los planteamientos y la actividad que se desarrolla en nuestras parroquias responde a una concepción demasiado parcial de la evangelización, entendida, sobre todo, de manera doctrinal, como propagación y transmisión de una doctrina, olvidando que evangelizar no es sólo anunciar una Buena Noticia sino poner en marcha la Buena Realidad del Reino de Dios.

No se observan en las parroquias demasiadas acciones dirigidas a transformar un determinado ambiente, a humanizar una realidad social concreta, a hacer presentes y operativos los valores del Reino en la sociedad. Faltan gestos colectivos y tomas de posición de la parroquia ante situaciones y hechos sociales claramente contrarios al Evangelio.

La mayoría de las parroquias impulsan a sus fieles a una conducta cristiana correcta y un testimonio de vida ejemplar, pero no logran llevarlos a comportamientos y compromisos más transformadores.

Creemos, por ello, decisivo ir dando pasos que nos dirijan hacia una parroquia capaz de ser fermento de nueva humanidad allí donde esté implantada.

En esta línea, es preciso que en las parroquias se promuevan mucho más el compromiso de los seglares en los ámbitos diversos de la vida social ya que son ellos quienes «han de procurar, en la medida de sus fuerzas, sanear las estructuras y los ambientes del mundo» (LG, 36).

La acción evangelizadora de las parroquias quedará siempre muy recortada si no saben impulsar a los «laicos llamados particularmente, a hacer presente y operante a la Iglesia en los lugares y condiciones donde ella no puede ser sal de la tierra si no es a través de ellos» (LG, 33).

 

6.2.   Líneas de acción

  • Desarrollar la dimensión social y política de la fe
  1. Es preciso ayudar a los creyentes a tomar conciencia más viva de las exigencias sociales del Evangelio. Esto exige que se cuide mucho más la dimensión social de la fe en la catequesis y educación cristiana que se promueve en las parroquias (programas, enfoque y contenidos catequéticos, homilías,…) y que se ayude a los cristianos a descubrir pequeños compromisos encaminados a humanizar en algún grado el ámbito del hogar, el barrio, la escuela, el trabajo, la diversión, el consumismo,…
  2. En concreto, creemos que las parroquias han de ayudar mucho más a proyectar los compromisos de las personas y grupos hacia la vida pública, a través de las mediaciones seculares, atendiendo, sobre todo, esos cuatro campos que señalan los Obispos españoles en su documento, «Católicos en la vida pública»: la familia; la escuela en todos sus niveles y el mundo de la cultura; las actividades profesionales; el campo político.
  3. Por otra parte, las parroquias han de contactar más y acompañar más de cerca a creyentes que están ya comprometidos en una militancia cristiana, preocupándose de nutrir mejor su compromiso cristiano y escuchar más sus
  4. La misma parroquia como tal ha de saber promover gestos colectivos que muestren con claridad el espíritu del Evangelio y la posición de la comunidad creyente, g.: ante injusticias y abusos concretos, atentados contra la vida y derechos humanos, irresponsabilidad ciudadana y política, consumismo e insolidaridad, defensa de la paz y de la solidaridad con el Tercer Mundo… y tantos otros campos donde la es necesaria la presencia y la acción de colectivos más libres y menos ideologizados.
  5. Sin descuidar su labor asistencial, creemos posible y necesario introducir un espíritu de mayor compromiso liberador y transformador en campos como el de Cáritas Parroquial, Pastoral Sanitaria, Pastoral Penitenciaria, Cáritas puede desarrollar más la promoción de las personas, la denuncia de situaciones injustas de raíz estructural, la sensibilización de la opinión pública ante abusos, olvidados, etc. Pastoral Sanitaria puede promover más la información y la defensa de los derechos del enfermo, la denuncia de abusos en centros hospitalarios, la mejora de la atención al enfermo en dispensarios, etc. Pastoral Penitenciaria puede promover más la defensa de presos para que no queden sin ejercer sus derechos por razones de ignorancia, desasistencia, abusos, olvido, etc.
    • Promover la pastoral de ambientes
  6. Creemos que las parroquias pueden y deben desarrollar una pastoral misionera en ámbitos de la vida social vinculados de alguna manera a la residencia y más asequibles al carácter territorial de la parroquia: problemática referente a la familia; problemas educativos (sobre todo en los primeros niveles); tiempo libre y actividades juveniles; calidad de vida del barrio y actividades de animación socio-cultural; problemas de ancianos y tercera edad; diversos problemas de marginación
  7. Junto a tantos cristianos comprometidos en los servicios internos, tal vez, bastantes parroquias deberían ya decidirse a preparar y estimular grupos de cristianos dedicados a reflexionar, animar y buscar cauces a la acción misionera de la parroquia en medio del pueblo, barrio o
  8. Desde la parroquia se ha de cuidar mucho la relación y coordinación con la pastoral especializada que se desarrolla en ámbitos que quedan más alejados de la parroquia: pastoral infantil y juvenil con centros de escola-ridad; pastoral de enfermos en la parroquia con la pastoral sanitaria de los centros hospitalarios; pastoral penitenciaria con la acción evangelizadora del Centro penitenciario; Cáritas parroquial con Centros de rehabilitación de drogadictos; pastoral de tercera edad con residencias de ancianos,
  9. Creemos necesario promover con más vigor la pastoral matrimonial y familiar de manera que ayude a los esposos a realizar su misión en el marco de la familia y ésta pueda ser lugar de evangelización.
    • Promover desde las parroquias los Movimiento Apostólicos y, de manera preferente, los de Acción Católica
  10. A nuestro juicio, la Iglesia y en concreto nuestras parroquias no están dando en estos momentos a los Movimientos Apostólicos de Acción Católica la importancia y el apoyo Sin embargo, los juzgamos absolutamente necesarios para estimular hoy la corresponsabilidad misionera de los laicos e impulsar su presencia activa y transformadora en ambientes a los que no llega la Iglesia en la actualidad.
  11. Estos movimientos pueden ser impulsados y nutridos de miembros desde las parroquias, aunque luego su funcionamiento y actividades se sitúen a un nivel supra-parroquial (arciprestazgo, zona, diócesis). Creemos que los procesos catequéticos de jóvenes y adultos, los grupos cristianos parroquiales, la pastoral de postconfirmación, , deberían orientar y ayudar a más creyentes a encauzar su compromiso evangelizador a través de los Movimientos Apostólicos de Acción Católica.
  12. La parroquia y los Movimientos se necesitan mutuamente si se quiere penetrar con más fuerza evangelizadora en la Los ambientes y la realidad territorial no se contraponen sino que se interfieren y complementan. Por otra parte, muchos problemas sociales (paro, vivienda, sanidad, droga, delincuencia, etc.) lo penetran todo.
  13. Parroquia y Movimientos deben caminar hacia su mutua complementación. Los Movimientos pueden aportar a la parroquia su conciencia apostólica, su fuerza de penetración en los diversos ambientes, su análisis de la realidad, su formación especializada, su reflexión misionera… Por su parte, las parroquias pueden aportar a los Movimientos el marco celebrativo, la riqueza y la experiencia variada de la comunidad, espacios de oración y profundización en la fe,

 

6.3.   Actitudes

  1. Evangelizar desde los hechos

Para impulsar la evangelización hoy hemos de aprender a evangelizar no sólo desde las palabras sino desde los hechos. Pero hemos de recordar que, a la hora de evangelizar, lo decisivo no es la cantidad o la magnitud de nuestras acciones, sino el contenido significativo y la fuerza humanizadora que encierran. Un gesto modesto y humilde puede revelar un amor limpio y grande que apunte con nitidez hacia el Reinado de Dios.

      2. Desarrollar el poder humanizador de la fe

Hemos de creer más en la fuerza liberadora y humanizadora que el Evangelio encierra también hoy para el hombre contemporáneo, superando la tentación de pensar que no tenemos nada válido o específico para ofrecer a esta sociedad.

Al contrario, hemos de tomar parte en la tarea apasionante de construir hoy una humanidad nueva aportando la fuerza salvadora, la interpelación y la esperanza que encierra la fe cristiana. Naturalmente, esto nos exige desarrollar más el poder humanizador de la fe tanto en la vida individual de la persona como en el tejido y la estructura de la convivencia social.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *