¿Qué es la Misión Diocesana?

¿Qué es la Misión Diocesana?

Un impulso que anima el Espíritu Santo y que nos va a mover a todos y a todo como Iglesia «en salida».

¿Por qué hacemos la Misión?

Para poner a nuestra Diócesis en estado de misión de modo que los más posibles se sientan discípulos misioneros, dispuestos a hacer el primer anuncio del Evangelio a quienes no lo han oído o a quienes, habiéndolo escuchado, lo dejaron olvidado.

¿Quién promueve, convoca y anima la Misión?

Ante todo, el Espíritu Santo. Luego, el Obispo. Y toca participar activamente a toda la Iglesia Diocesana: clero, religiosos, laicos; en comunión.

¿Dónde se hace la Misión?

En primer lugar, en el corazón de cada cristiano. Desde allí ha de pasar a todas las instituciones diocesanas. Pero la Misión se hace, sobre todo, en las parroquias, que son el lugar donde habitualmente los cristianos viven la fe en comunidad.

¿En qué va a consistir la Misión?

Un tiempo de gran actividad misionera. Tenemos que pasar de la misión «programática» a la «paradigmática».

¿Habrá algún acto especial que señale el comienzo de la Misión? Sí, una eucaristía de comienzo en la Catedral de Baeza. A partir de este día, iniciará el traslado de la Cruz de la Misión por todas las parroquias de la Diócesis. La llegada de la Cruz marcaré el comienzo de la preparación de la Misión en la parroquia.

¿Cómo se desarrollará la Misión en la parroquia?

Después de la llegada de la Cruz, comenzará la formación de agentes. Cuando todo esté preparado y programado, tendrá lugar la eucaristía de comienzo, en la que se bendecirá y enviará a los misioneros. Y después vendrá la Misión propiamente dicha.

¿Cómo prepararemos esto?

Necesitamos formar y preparar a los agentes de la Misión parroquial. A los agotes habituales (catequistas, animadores de grupos, monitores de jóvenes, acompañantes de enfermos…) y a otros nuevos (visitadores, anfitriones y misioneros).

¿Es necesaria esta Misión?

Sí, por la gente; por mucha gente que está necesitada de Jesús y de Evangelio. Por nosotros. Y porque es Dios mismo el que nos lo pide.

¿A quién va dirigida la Misión?

A todos. Primero a nosotros. Y luego a todos los demás: a los que están lejanos y también a los que están a medio medio camino y vienen a la Iglesia en momentos puntuales o buscando algún servicio.

¿Cómo nos capacitamos para la Misión?

Tenemos que hacer programación en los Consejos Parroquiales. Y luego, formación de visitadores, anfitriones y misioneros, y otros agentes de pastoral.

¿Y después de la Misión, qué?

La Misión se acaba, pero debe continuar la misión. Cada parroquia ha de ser una misión; y cada cristiano, un misionero.

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